lunes, 28 de noviembre de 2011

Los escándalos de directivos bancarios prosiguen ante el silencio del Banco de España

La práctica de autorizar blindajes a los directivos bancarios en sus contratos y prejubilaciones, poco antes de cerrar fusiones para facilitarlas, es algo tan habitual como denunciable, y más cuando se está «inyectando» dinero público, que es de todos. Ya en 2002 Ángel Corcóstegui dejó el camino libre a Emilio Botín no sin antes haberse embolsado 106 millones de euros por dejarle al frente del Santander Central Hispano. Que se haya sabido, ahora, en época de reestructuración bancaria, han saltado nuevos casos, a cual más indignante. Uno de ellos es el de María Dolores Amorós, ex directora general de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, quien se puso un sueldo de 600.000 euros y una pensión vitalicia de 370.000 euros. Durante el estudio de viabilidad previo a la fusión fue despedida por «buscar el beneficio propio y falsear las cuentas», circunstancia que ha recurrido, no sin antes, por si acaso, tener la cara de apuntarse al INEM para cobrar el subsidio máximo, de 1.400 euros. Otra polémica es el alto coste de los retiros pactados en Novacaixagalicia, autorizado previamente a la fusión en beneficio de su antiguo Consejo. En concreto, José Luís Méndez de la antigua Caixa Galicia, cobró 16,5 millones en su jubilación, estimándose que el coste total de quienes se habrían beneficiado de ese «retiro dulce» ronda los 40 millones de euros. Para colmo, desde la dirección de esta entidad se dice ahora que su obra social «es inviable» y que no pueden hacerse cargo de la totalidad de patrimonio inmobiliario, poniendo en peligro el empleo de más de 300 trabajadores. El último escándalo descubierto está relacionado con Ricard Pagès, ex presidente de Caixa Penedès, que está siendo investigado por haberse asignado una pensión de 11 millones. Este personaje fue destituido de su cargo después de la revisión de cuentas habitual con motivo de la fusión con otras entidades para formar el Grupo BMN.
¿Cómo es que Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el gobernador del Banco de España que tanto aboga por la moderación salarial y el abaratamiento de los despidos se muestra tan callado ahora y no rinde cuentas pese a tener que haber averiguado lo que ocurría?